/ martes 31 de agosto de 2021

Los grupos de poder en la UV; la responsabilidad del rector

Dos asuntos acapararon la atención al iniciar esta semana que marca el fin de agosto: la designación del rector de la Universidad Veracruzana y el regreso de estudiantes a las escuelas.

Ante eso, un gran número de lectores nos han enviado sus opiniones, las cuales resumimos y pasamos a exponer.

Sobre la designación del rector de inicio nos hacen notar que el proceso levantó una efervescencia no vista ni cuando, hace ocho años, el exrector Víctor Arredondo Álvarez tomó la decisión de inscribirse como aspirante para repetir en el cargo, bajo el argumento de que no había impedimento legal.

Esa decisión de Arredondo, nos recuerdan, provocó un choque con el rector en turno, Raúl Arias Lovillo, y que los integrantes en ese entonces de la Junta de Gobierno tomaran la determinación de elegir para el cargo a Sara Ladrón de Guevara, que está a horas de irse tras ocho años rectorado.

La pasión despertada en esta ocasión, nos hacen ver, fue más allá de lo “normal” para un tema de tanta importancia. Fue claro, nos dicen, cómo maniobraron algunos grupos que desde hace años tienen sus cotos de poder, incluidos los de algunos rectores que tenían a sus “gallos”.

Tal vez inspirados en lo que sucede en la arena política, nos exponen, convirtieron lo que debió ser un proceso meramente universitario en un campo de batalla de “grillos”. Por supuesto que no todos participaron en eso, sobre todo, y esto está más que visto, nos apuntan, dos de los que llegaron a la terna de candidatos y uno de ellos es el que fue electo.

Lo último de esta guerra sucia, nos exponen, fue lo que sucedió la semana pasada, cuando soltaron la “bomba anónima”, que la Junta Académica redujo a bomba yucateca.

Ya todo eso pasó y ahora, universitarios que siguieron muy atentos el proceso de elección, nos señalan la gran responsabilidad que recae sobre el nuevo rector, Martín Aguilar.

Para empezar, nos señalan, deberá conducir a la Universidad Veracruzana en una época que no es la mejor para las instituciones públicas de educación superior. Es una etapa del país en la que la política golpea, con la peor de sus caras, en todas las direcciones, así que la UV, nos dicen, para empezar navegará en aguas turbulentas, por lo que se necesitará firmeza en el timón.

A ver cómo reaccionan los grupos de siempre en la UV y a ver cómo los pone a trabajar el nuevo rector.

Las clases presenciales están de vuelta y en el primer día hubo de todo, nos apuntan lectores.

De todo porque, nos hacen ver, hubo escuelas en las que la concurrencia de alumnos fue notoria, en otras (la mayoría al parecer) se optó por limitar la presencia de estudiantes y en varias no se pararon los niños y jóvenes.

Así estaba previsto que sucediera, nos apuntan, pues las autoridades educativas finalmente dijeron que el regreso era optativo, siendo los padres con su opinión factor determinante.

Nos indican que en muchas escuelas quedaron en seguir con las clases vía electrónica al menos todo septiembre y que, pasado ese mes, ya verán qué sigue.

Hay coincidencia en que es necesario regresar a las escuelas, pero que esto debe ser con prudencia y adoptando todas las medidas sanitarias del caso, en donde se pueda, pues hay planteles que están en muy malas condiciones y el regreso simplemente no es posible, nos apuntan.

Dos asuntos acapararon la atención al iniciar esta semana que marca el fin de agosto: la designación del rector de la Universidad Veracruzana y el regreso de estudiantes a las escuelas.

Ante eso, un gran número de lectores nos han enviado sus opiniones, las cuales resumimos y pasamos a exponer.

Sobre la designación del rector de inicio nos hacen notar que el proceso levantó una efervescencia no vista ni cuando, hace ocho años, el exrector Víctor Arredondo Álvarez tomó la decisión de inscribirse como aspirante para repetir en el cargo, bajo el argumento de que no había impedimento legal.

Esa decisión de Arredondo, nos recuerdan, provocó un choque con el rector en turno, Raúl Arias Lovillo, y que los integrantes en ese entonces de la Junta de Gobierno tomaran la determinación de elegir para el cargo a Sara Ladrón de Guevara, que está a horas de irse tras ocho años rectorado.

La pasión despertada en esta ocasión, nos hacen ver, fue más allá de lo “normal” para un tema de tanta importancia. Fue claro, nos dicen, cómo maniobraron algunos grupos que desde hace años tienen sus cotos de poder, incluidos los de algunos rectores que tenían a sus “gallos”.

Tal vez inspirados en lo que sucede en la arena política, nos exponen, convirtieron lo que debió ser un proceso meramente universitario en un campo de batalla de “grillos”. Por supuesto que no todos participaron en eso, sobre todo, y esto está más que visto, nos apuntan, dos de los que llegaron a la terna de candidatos y uno de ellos es el que fue electo.

Lo último de esta guerra sucia, nos exponen, fue lo que sucedió la semana pasada, cuando soltaron la “bomba anónima”, que la Junta Académica redujo a bomba yucateca.

Ya todo eso pasó y ahora, universitarios que siguieron muy atentos el proceso de elección, nos señalan la gran responsabilidad que recae sobre el nuevo rector, Martín Aguilar.

Para empezar, nos señalan, deberá conducir a la Universidad Veracruzana en una época que no es la mejor para las instituciones públicas de educación superior. Es una etapa del país en la que la política golpea, con la peor de sus caras, en todas las direcciones, así que la UV, nos dicen, para empezar navegará en aguas turbulentas, por lo que se necesitará firmeza en el timón.

A ver cómo reaccionan los grupos de siempre en la UV y a ver cómo los pone a trabajar el nuevo rector.

Las clases presenciales están de vuelta y en el primer día hubo de todo, nos apuntan lectores.

De todo porque, nos hacen ver, hubo escuelas en las que la concurrencia de alumnos fue notoria, en otras (la mayoría al parecer) se optó por limitar la presencia de estudiantes y en varias no se pararon los niños y jóvenes.

Así estaba previsto que sucediera, nos apuntan, pues las autoridades educativas finalmente dijeron que el regreso era optativo, siendo los padres con su opinión factor determinante.

Nos indican que en muchas escuelas quedaron en seguir con las clases vía electrónica al menos todo septiembre y que, pasado ese mes, ya verán qué sigue.

Hay coincidencia en que es necesario regresar a las escuelas, pero que esto debe ser con prudencia y adoptando todas las medidas sanitarias del caso, en donde se pueda, pues hay planteles que están en muy malas condiciones y el regreso simplemente no es posible, nos apuntan.