/ viernes 26 de abril de 2019

¿Podrán dignificar al PRI?

Buen día apreciado lector:

¿Y si a los gobernantes y funcionarios ladrones en vez de derribar sus estatuas ahí mismo les construyen jaulas?, ¿y si a los que siguen con vida les regalan autos... pero de formal prisión?

En fin, pronto, muy pronto, en la propia casa, a los priistas del estado les llegó la oportunidad de iniciar la reconstrucción de su partido tras la vergonzosa y abrumadora derrota que le aplicó el pueblo en las urnas, el pasado primero de julio.

Nadie duda que ese aplastante fracaso del priismo nacional fue la respuesta de los electores a tantos elegantes pero soberbios ladrones que impulsó el tricolor y que al enriquecerse con descaro debieron ser frenados, afortunadamente no mediante la vía de las armas, sino las de la ley y el voto masivo.

Estaban tan acostumbrados a usurpar los cargos públicos que la letra inmortal de la canción de Los Panchos, “Sin ti”, para ellos era “sin pri, no podré vivir jamás y pensar que nunca más estarás junto a mí…, sin pri, es inútil vivir…”.

Pero este partido también ha impulsado a extraordinarios gobernantes como don Agustín Acosta Lagunes, a quien, no obstante haber sido de extracción priista, el gobierno estatal de Morena acaba de recordarlo oficialmente el martes pasado, con motivo del octavo aniversario de su fallecimiento.

Precisamente sobre don Agustín, el orador por la familia, el respetable don Manuel Fernández Ávila, precisó algo que en nuestro tiempo cobra enorme relevancia, dijo: “Fue un hombre excelentemente honorable; culto, refinado, inteligente, sagaz y sobre todo meticuloso, de gran temple y de gran carácter, cualidades que le ayudaron para resistir los embates que ustedes y todos los que han sido servidores públicos, saben a lo que se enfrentó”.

Así, aunque pocos como él, hay aún mucha gente honorable en el PRI, jóvenes de familia priista, adultos que en sus filas transitaron, que también votaron en contra en las últimas veces ya ni siquiera por los candidatos propuestos, sino contra todo lo indeseable que arrastraba su partido.

Pues bien, a diez meses de aquel descalabro, con la elección este domingo 28 del nuevo comité directivo estatal, en el que por cierto atraen por su juventud, honorabilidad, experiencia y capacidad los aspirantes a presidente y secretaria general Adolfo Ramírez Arana y la maestra Silvia Domínguez López, los priistas de cepa y honorabilidad a los que el actual CDE les permita votar, decidirán qué es lo que quieren para el futuro: dignificar al PRI o dejar que lo controlen los tramposos de siempre, los que propiciaron la debacle.

Tenga el lector paz y armonía en su hogar.

gustavocadenamathey@hotmail.com

Buen día apreciado lector:

¿Y si a los gobernantes y funcionarios ladrones en vez de derribar sus estatuas ahí mismo les construyen jaulas?, ¿y si a los que siguen con vida les regalan autos... pero de formal prisión?

En fin, pronto, muy pronto, en la propia casa, a los priistas del estado les llegó la oportunidad de iniciar la reconstrucción de su partido tras la vergonzosa y abrumadora derrota que le aplicó el pueblo en las urnas, el pasado primero de julio.

Nadie duda que ese aplastante fracaso del priismo nacional fue la respuesta de los electores a tantos elegantes pero soberbios ladrones que impulsó el tricolor y que al enriquecerse con descaro debieron ser frenados, afortunadamente no mediante la vía de las armas, sino las de la ley y el voto masivo.

Estaban tan acostumbrados a usurpar los cargos públicos que la letra inmortal de la canción de Los Panchos, “Sin ti”, para ellos era “sin pri, no podré vivir jamás y pensar que nunca más estarás junto a mí…, sin pri, es inútil vivir…”.

Pero este partido también ha impulsado a extraordinarios gobernantes como don Agustín Acosta Lagunes, a quien, no obstante haber sido de extracción priista, el gobierno estatal de Morena acaba de recordarlo oficialmente el martes pasado, con motivo del octavo aniversario de su fallecimiento.

Precisamente sobre don Agustín, el orador por la familia, el respetable don Manuel Fernández Ávila, precisó algo que en nuestro tiempo cobra enorme relevancia, dijo: “Fue un hombre excelentemente honorable; culto, refinado, inteligente, sagaz y sobre todo meticuloso, de gran temple y de gran carácter, cualidades que le ayudaron para resistir los embates que ustedes y todos los que han sido servidores públicos, saben a lo que se enfrentó”.

Así, aunque pocos como él, hay aún mucha gente honorable en el PRI, jóvenes de familia priista, adultos que en sus filas transitaron, que también votaron en contra en las últimas veces ya ni siquiera por los candidatos propuestos, sino contra todo lo indeseable que arrastraba su partido.

Pues bien, a diez meses de aquel descalabro, con la elección este domingo 28 del nuevo comité directivo estatal, en el que por cierto atraen por su juventud, honorabilidad, experiencia y capacidad los aspirantes a presidente y secretaria general Adolfo Ramírez Arana y la maestra Silvia Domínguez López, los priistas de cepa y honorabilidad a los que el actual CDE les permita votar, decidirán qué es lo que quieren para el futuro: dignificar al PRI o dejar que lo controlen los tramposos de siempre, los que propiciaron la debacle.

Tenga el lector paz y armonía en su hogar.

gustavocadenamathey@hotmail.com

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