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Al Estilo Mathey

  • Gustavo Cadena Mathey

No hay chile,  ¿que les quééé?

Buen día apreciado lector:

¿Cuándo fue que los mexicanos dejamos de tener confianza en las instituciones?; ¿cuándo hicimos a un lado la credibilidad?

Tal vez al final de los años setenta; pero qué triste es que ya no le demos el valor a la palabra como antes, que perdamos la fe en las personas y que sea el escepticismo el que marque nuestras conductas.

Esa valiosa educación del hogar y de la escuela, que recibimos los educandos de los años cincuenta a los sesentas ha desaparecido brutalmente.

Ojalá cada familia en lo íntimo de cada hogar pudiera recuperar aquellos valores.

Claro, buena culpa de esa pérdida la han tenido muchos gobernantes que sistemáticamente han tratado de engañar al pueblo.

Le comento esto luego de observar por ejemplo, la primera reacción generalizada tras la detención el sábado por la noche, de Javier Duarte, que fue de incredulidad absoluta.

Curiosamente y también se prestará a diversas interpretaciones, en sus publicaciones de ayer, varios de los comentaristas de la Ciudad de México lo analizan.

Para empezar el propio Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, no se pudo contener en corto un comentario picante y con jiribilla con algunos periodistas, al expresar en relación a quienes ven algo sospechoso en todas las acciones del gobierno: “no hay chile que les embone”.

Así lo publicó en su columna de ayer en Excélsior Francisco Garfias, quien entre otros describió: “el presidente Peña se llevó la mano derecha a la parte posterior de la cabeza, antes de manifestar su desconcierto por el sospechosismo y las teorías del complot que han difundido sus críticos frente a las detenciones de Javier Duarte y Tomás Yarrington.

“No hay chile que les embone. Si no los agarramos, porque no los agarramos; si los agarramos, porque los agarramos, nos dijo, en tono coloquial, el primer mandatario, al término de la ceremonia de toma de nota a Carlos Aceves del Olmo como presidente del Congreso del Trabajo”.

Más adelante el autor precisa: “mucho se ha especulado sobre la detención de Javier Duarte, su inexplicable risa, su aparente calma durante la captura.

Pero “haiga sido como haiga sido” —para citar al clásico— el corrupto exgobernador está donde debe de estar: tras los barrotes.

Eso es incontrovertible”.

En su columna En Privado, de Milenio, Joaquín López Dóriga destacó:

“A la primera captura, en Florencia, siguió el escepticismo de la sospecha crónica, era un asunto del gobierno de Estados Unidos y en el que México ni las manos había metido; en el segundo, en Guatemala, que era un acto electorero.

Es decir, lo que hace diez días era un imposible, bueno, dos imposibles, que los detuvieran, se convirtió en realidad, pero a ésta siguieron las declaraciones sospechosistas, encajadas en el malestar nacional y en los tiempos e intereses de campañas.

“Para algunos en la política fueron peor las detenciones, que exigían, que la impunidad de la fuga, que condenaban. Y es que, al parecer, les quitaron un tema de campaña”.

A su vez Ricardo Alemán, de Itinerario Político, dice en El Universal: “¡Peña Nieto hace milagros y habla con Dios!

“Si en un momento de locura colectiva los mexicanos atendieran las ñoñas teorías conspiratorias sobre la captura de Javier Duarte, deberían concluir que el Presidente mexicano hace milagros y habla con Dios.

“¿Por qué?

Porque resultan descabelladas y de risa loca muchas de las conspiraciones de sesudos analistas y reputados políticos y ciudadanos, quienes delirantes creen que Enrique Peña Nieto tiene poderes metafísicos, que es capaz de ordenar qué hacer al gobierno de Trump y hasta habla de tú con Dios.

“…Otros descocados, en cambio, creen que Peña Nieto es mago, capaz de engañar a los ciudadanos con un truco. ¿Por qué? Porque sin entender lo que empuja a votar a un ciudadano en una elección estatal —Coahuila, Nayarit o Estado de México—, dicen que las detenciones de Duarte y Yarrington son producto de una operación político-electoral para que el PRI gane votos. ¿En serio?

QUE KARIME NO HA SIDO ACUSADA DE NADA ¡¿CÓMO?!

“…Y qué decir de quienes se aventaron la locuaz puntada de que Duarte no fue atrapado gracias a las investigaciones de autoridades mexicanas, sino que “Duarte se entregó”. El argumento de la entrega pactada no tiene más respaldo que la liberación de la esposa de Duarte, porque nadie presentó denuncia en su contra, añadió Ricardo Alemán.