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Causas y Efectos

  • Alfredo Ríos Hernández

*CÓRDOBA-ORIZABA: CRISIS LABORAL
*BUSCAN EMPLEO FUERA DEL ESTADO
*INCONCLUSA NUESTRA DEMOCRACIA
*LA RIGEN INTERESES PARTIDISTAS

En Córdoba y Orizaba, pese a que ésta segunda ciudad ha dado pasos significativos en el marco del desarrollo urbano y comercial, la capacidad para generar nuevos empleos se ha colocado con tendencias negativas, o sea, ninguna de las dos ciudades incluyendo a los municipios del entorno, han tenido la capacidad de generar fuentes de trabajo acordes a la creciente demanda del sector laboral, angustia que se refleja con mayor claridad, cuando somos informados que 500 orizabeños han logrado en últimas fechas ubicarse laboralmente en empresas foráneas, mientras decenas de trabajadores totalmente desempleados y sin ingreso alguno, siguen buscando lo mismo.

Se podría decir que en la región orizabeña al igual que en la cordobesa, las ofertas de trabajo se han reducido pese al notorio crecimiento poblacional, dato que por sí mismo ya refiere un preocupante déficit, el cual, debió ser atendido con oportunidad y eficacia, cosa que definitivamente no ha sucedido.

Pero si a tales desequilibrios económicos se suma que, ante el endurecimiento de las políticas sobre migrantes registradas en Estados Unidos, ha decrecido el entusiasmo para buscar empleo más allá de la frontera norte, entonces se podría calcular que el problema de la desocupación laboral, debe ubicarse entre los más urgentes de atender, con la idea de realmente abrir espacios en beneficio de la mano de obra ociosa que, entre la frustración y la esperanza, intenta alcanzar un mejor porvenir en la otrora pujante región central veracruzana.

En la actualidad, aparejado a los escalofriantes niveles de inseguridad, en los distritos de Huatusco, Córdoba, Zongolica, Ciudad Mendoza y Orizaba, el desempleo refiere un panorama de profunda preocupación y emergencia que pareciera, por lo que se advierte, que no se encuentra del todo claro en los ámbitos de la administración pública, ni de los municipios, ni de las estructuras del Gobierno del Estado y mucho menos de la Federación.

Los escenarios por sí mismos deberían dar cursos a declaratorias de emergencia, agregando a ello acciones concretas y realistas para motivar la creación de más y mejores fuentes de trabajo, si es que para ello se tiene perfectamente claro que la carencia de ingresos en incontables familias, agudizará las tendencias hacia la inestabilidad social y obviamente hacia la participación en actividades delictiva; así las cosas, nos debe quedar perfectamente claro que la demanda en ese preocupante rubro, realmente está pendiente de ser atendida.

PARTIDISMO E IMPOSICIÓN,

DISTANTES DE LA DEMOCRACIA

Es incuestionable que los procesos electorales en tierras como las veracruzanas, representan verdaderas tormentas que por ese mismo calificativo constituyen etapas generadoras de escombros, todo ello en el marco de las duras e implacables pugnas por el poder.

Ha sido la búsqueda del poder una de las características invariables que distinguen a los procesos electorales, cuando lo que debería de ser una constante suprema e insustituible, es que en el marco de las contiendas para cargos de elección, se distinguieran sobresalientemente la civilidad, la valores humanistas y la búsqueda de representantes parlamentarios y ejecutivos de la administración pública, que realmente se distinguieran por su eficacia, honorabilidad y respeto a la legalidad, lo que hoy constituye la excepción, en lugar de que representara la generalidad.

En realidad, aquella expresión que en los inicios de la búsqueda de gobiernos democráticos establecía el que “la voz del pueblo” constituía “la voz de Dios”, en la actualidad no podría acreditarse a los cuerpos legislativos, como tampoco a los alcaldes, gobernadores y Presidente de la República.

Pero si bien es verdad que hemos dado un paso sólido en el respeto al sufragio contabilizado en las urnas, también resulta verdadero que ha quienes hemos elegido, en la mayoría de los casos no ha cumplido con responder apropiadamente al sentir popular que dio origen a su elección.

El tema Veracruz, es un ejemplo (salvo escasas y honrosas excepciones) de nuestro fracaso en los ámbitos democráticos, si para ello se tiene claro que la democracia no consiste sólo en otorgar real validez al sentido del voto mayoritario, sino también parte de la democracia lo es un gobierno que atiende con eficacia los intereses de la colectividad, que respeta las leyes y normas, así como también un cuerpo legislativo en los que más allá de los intereses de los partidos políticos y las próximas elecciones, opere en estricto apego a sus responsabilidades con el ciudadano, no con los lineamientos de los colores e intereses partidistas.

La democracia constituye en un sentido amplio una forma de vida, no una forma de cómo ganar los próximos comicios, en tanto que para el Ayuntamiento, así como los gobiernos estatales y el Federal, conjuntamente con los cuerpos legislativos, están obligados a cumplir con la Ley y las demandas ciudadanas, no sólo con lo que convenga a los intereses partidistas de donde provienen.

Los ejemplos de vida nos refieren por la propia experiencia del acontecer cotidiano, que no es precisamente la democracia la que rige nuestros destinos en las administraciones municipales, estatales y la nacional, como tampoco es la voluntad ciudadana la que impone determinaciones legislativas.

De la misma forma, incuestionable resulta que nos encontramos aún muy distantes de que nuestra colectividad sea regida por los valores de la democracia, sino más bien los factores que marcan rutas son los intereses en torno a las próximas elecciones, formas de interpretación y actuación en el marco de la actividad pública, que constituyen un contrasentido a las máximas aspiraciones que nos legaron la Independencia, la Reforma y la Constitución, anhelos y preceptos que están pendientes de ser alcanzados en los marcos de la práctica democrática como una forma de vida.

Atenderé sus puntos de vista en

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