El arte puede transformar a la gente y puede ser sanador: Marcelletti

Feliz, agradecido, con mucho aprendizaje e infinidad de experiencias memorables, así se despide Lanfranco Marcelletti de la Orquesta Sinfónica de Xalapa

MARIBEL SÁNCHEZ | DIARIO DE XALAPA

  · viernes 13 de diciembre de 2019

Lanfranco Marcelletti / Foto: Eduardo Murillo | Diario de Xalapa

Xalapa, Ver.- Feliz, agradecido, con mucho aprendizaje e infinidad de experiencias memorables, así se despide Lanfranco Marcelletti de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, agrupación con la que ha trabajado durante ocho años y con la cual hoy ofrecerá su concierto de despedida.

En entrevista para Diario de Xalapa, en uno de los espacios del Complejo Cultural Tlaqná, que alberga la sala de conciertos que hoy es casa-sede de la Orquesta, Marcelletti sonríe continuamente y le es inevitable recordar su primera visita a la ciudad, ocurrida en 2006, cuando después de instalarse en el hotel, salió a dar una caminata.

“Algo me queda claro: uno debe tener cuidado con lo que dice porque se puede cumplir. Hoy creo en el poder de la palabra, porque en esa salida quedé tan encantado que dije: ‘yo quiero vivir aquí’. Tiempo después, en 2011, inicié como director titular de la Orquesta Sinfónica de Xalapa. Hoy estoy por cerrar un ciclo, pero no me voy de la ciudad. Mi casa ya está aquí”.

Con varias propuestas de trabajo, que prefiere aún no revelar, Lanfranco comparte que viajará continuamente, pero ya echó raíces en un lugar, “que es pequeño, pero cuenta con una belleza natural increíble. Antes viví 18 años en Nueva York, pero en Xalapa conocí a Tlen Huicani, al Mariachi Universitario, en fin, el que una universidad tenga más de 20 grupos artísticos, más todo lo que hay de manera independiente, eso hace que la vida artística y cultural sea bella y muy intensa para una ciudad de provincia. Es realmente una isla. Esto no se lo encuentra uno tan fácilmente”.

En cuanto a su trabajo con la OSX, considera que ha sido un gran reto por la cantidad de conciertos que se ofrecen al año —49—, “porque se es director, pero también hay necesidad de involucrarse en lo administrativo, en marketing, en saberse responsable de 115 personas que no siempre están de acuerdo con lo propuesto”. Sin embargo, expresa, esa es una de las cosas que más agradece.

Lanfranco Marcelletti / Foto: Eduardo Murillo | Diario de Xalapa

“Porque aprendí más de la parte humana. Hubo diferencias, pero finalmente somos una familia, algo que le dije a mi amigo Martín Lebel —próximo titular—, a quien quiero mucho y le deseo lo mejor. Yo espero que esta familia me siga considerando como uno de los suyos”.

LABOR

Hombre modesto, no habla de logros, porque cree que son los demás quienes tienen que opinar si deja algo positivo. Lo que sí acepta es que en este momento, a nivel nacional, la Orquesta tiene cuantificada la mayor cantidad de público joven que acude a escuchar música sinfónica.

“Hay mucho por hacer. Digamos que dejo encaminado el trabajo y que lo que se requiere es continuidad, constancia, mucha constancia… sobre todo, no quitar el dedo del renglón para que la comunidad xalapeña entienda que la OSX es de todos, no es de un grupo ni tiene que ver con la élite”.

Lanfranco Marcelletti / Foto: Eduardo Murillo | Diario de Xalapa

Explica no es sencillo lo que se pretende por tratarse de un lenguaje que en casi todos los países es raro: “Uno pensaría que en Europa no es así, pero por ejemplo, uno va a Italia y las orquestas tienen mucha dificultad con repertorio sinfónico, porque hay más operístico.

El sinfónico es un lenguaje que reúne más de 200 años de música y siempre, en cualquier sociedad, parece que es un lenguaje ajeno, de no pertenencia, y no es verdad, porque esta música fue creada para que se tocara en cualquier sitio, para que fuera del mundo. El maestro Martín Lebel lo tiene claro, por eso tiene entre sus planes que los jueves, en la sala chica del Teatro del Estado, haya sesiones didácticas. Cuando me enteré, morí de envidia, porque es una idea formidable. Yo me siento muy contento que esté pensando en formar un público conocedor”.

EL ARTE Y LA SOCIEDAD

Lanfranco Marcelletti decide quedarse a vivir en una ciudad y un país donde, para nadie es un secreto, hay violencia e inseguridad; al preguntarle si cree que el arte puede ser un transformador social, declara sin titubear que no solo lo cree, sino que lo ha visto.

“Antes de venir a trabajar a Xalapa, tenía un proyecto en Recife, Brasil, en una de las colonias más pobres, con alto índice de criminalidad. Allí se abrió un espacio para niños, en una pequeña reserva del Ejército. Los niños estaban bien protegidos allí, pero salían y a algunos les robaban la bicicleta en el camino. Eran niños que habían visto morir a sus padres, que tenían hermanos en prisión… allí escuché de todo durante un año y medio.

La música sí, sí da estructura, sí crea sueños, sí crea un mundo imaginario, porque uno de los problemas de la pobreza es que mata los sueños. Nadie puede más soñar porque no es posible, y cuando das un violín, una flauta, y empiezan a tocar, es como si tuvieran algo suyo, que les da una identidad. Igual que el deporte, te hace saber que eres parte de algo, que hay motivos para seguir.

Antes de pensar en la profesionalización, se debe pensar en lo social, en quitar a los niños de ese ambiente que no los deja soñar, porque el sueño es la base de cualquier movimiento del hombre.

No estoy de acuerdo cuando se dice que la gente puede ser buena aunque no tenga dinero, porque una persona que no tiene dónde ni qué comer, que no tiene acceso a servicio médico y mucho menos a la educación, no puede soñar. Y ojalá esa persona tenga familia, porque si no la tiene, menos posibilidades tendrá de conseguir una vida digna.

Lanfranco Marcelletti / Foto: Eduardo Murillo | Diario de Xalapa

Yo tuve una familia que me protegió, que me quiso, que me dio educación. Hoy valoro profundamente a mis papás. Y sí, peleamos porque ellos no querían que fuera músico —y lo aceptaron hasta que ya tenía 26 años—, pero me dieron estructura, incluso para luchar contra ellos, pero luchar por algo que yo soñaba y no porque quería perderme. Así que yo pienso que sí, el arte, en cualquiera de sus manifestaciones, puede transformar a la gente y puede ser sanador. Mi madre murió recientemente y todos pensaban que volver a dirigir sería muy doloroso, pero no, ha sido sanador.

Creo firmemente que el arte, que nace de la imaginación, nos invita a ir a un sitio donde podemos salir de la realidad, y muchos tienen una realidad muy triste.

He vuelto a Recife y me ha tocado ver a aquellos niños hoy convertidos en jóvenes, la mayoría con estudios profesionales terminados; otros ya formaron su familia…”.

DESPEDIDA

Tranquilo, porque tuvo cuatro años para asimilar y prepararse para dejar la OSX, para cerrar un ciclo que no podía prolongarse más por cuestiones contractuales, Lanfranco ultima los detalles para su último concierto como director titular de la orquesta con mayor tradición en México.

Lanfranco Marcelletti / Foto: Eduardo Murillo | Diario de Xalapa

El programa “Por todos los países que he vivido” es un recorrido musical por Brasil, Alemania, Austria, Italia, España y México a través de compositores de cada uno de los países. La presentación será en el horario habitual, 20:30 horas, con la presencia de artistas invitados y grandes sorpresas, que el director de origen brasileño espera con entusiasmo.