Crean prototipo de interfaz cerebro-computadora para cascos de realidad aumentada y virtual

Los cascos permiten interactuar con videojuegos, detectar y tratar problemas neurológicos y estimular las capacidades cognitivas

Ricardo Segura/EFE

  · sábado 9 de junio de 2018

Rehabilita la capacidad motora / Florian Voggeneder

La compañía Neurable fundada en Estados Unidos por un equipo de la Universidad de Michigan, liderado por el neurocientífico Ramses Alcaide, nacido en México y ahora residente en EU, creó un prototipo de interfaz cerebro-computadora para cascos de realidad aumentada y realidad virtual (AR y VR, por sus siglas en inglés, respectivamente).

“Esta tecnología permite interactuar con entornos AR/VR usando sólo la actividad cerebral, y proporciona a los desarrolladores una nueva plataforma para crear contenidos controlados por la mente”, informó a Efe Adam Molnar, director de ventas y marketing de Neurable.

“Esta interfaz permitirá hacer nuevas interacciones mente-máquina, brindará experiencias digitales inéditas con el mundo que nos rodea y tendrá numerosas aplicaciones, no sólo en los juegos, sino en la industria, educación, comercio y salud”, declaró Adam Molnar.

Neurable ha integrado su interfaz en un casco de Realidad Virtual HTC Vive y, cuando el usuario hace una actualización informática, el sistema le permite interactuar con el software, dándole así la posibilidad de seleccionar en un menú o hacer click en distintos elementos, con sólo desearlo o intentarlo.

La interfaz detecta sus respuestas cerebrales asociadas con esa intención y las traduce en comandos.

Adam Molnar adelantó a la agencia Efe que trabajan en una tecnología que permitirá controlar la realidad aumentada.

BCIs ayudan a cambiar vidas

Las interfaces cerebro-ordenador (BCIs, por sus siglas en inglés) son plataformas de comunicación que utilizan electrodos para registrar señales electrofisiológicas del cerebro y programas informáticos para analizarlas, permitiendo a los usuarios interactuar con ordenadores y controlarlos con su cerebro.

Uno de los objetivos de la investigación de las BCIs ha sido el poder restaurar la calidad de vida de las personas con discapacidades severas, y esta tecnología ya se aplica en dispositivos de comunicación para quienes sufren de trastornos neuromusculares, como la ELA (esclerosis lateral amiotrófica) o una apoplejía.

Esta tecnología se coloca en distintos tipos de cascos, denominados sistemas de estimulación transcraneal, también se pueden aplicar sobre la piel o de manera subcutánea y en el cráneo, trasmitiendo al cerebro estímulos eléctricos, magnéticos o infrarrojos.

Gorra para problemas neurológicos

La compañía Guger Technologies, con sede en Austria presentó una interfaz cerebral, compuesta de una gorra que se conecta de forma inalámbrica o mediante cables a una computadora médica, y que cuenta con una serie electrodos de grafeno capaces de captar y medir la actividad cerebral.

La firma efectúa ensayos para incorporar esta tecnología a distintos modelos de interfaz cerebro-computadora, como el mindBEAGLE, un sistema basado en la electroencefalografía (EEG) para la evaluación de pacientes con trastornos de la conciencia, y para la rehabilitación motora de las personas que sufrieron derrames cerebrales.

PULSOS INFRARROJOS

La firma Vielight desarrolló dos cascos equipados con diodos LED, que emiten energía de luz infrarroja en distintas frecuencias, desde unos emisores situados en la parte superior del aparato, en contacto con el cráneo, y un aditamento que se pone en la cavidad nasal. “Estos pulsos infrarrojos son dirigidos a unas áreas específicas de la corteza cerebral”, dijo Edward D’Mello, jefe de comunicación de Vielight.

Esta tecnología ya se usa en terapias de estimulación cerebral para tratar la depresión, la ansiedad, enfermedades neurológicas, neurodegenerativas, para mejorar la capacidad y la energía.