En la primera imagen de un agujero negro participó un investigador Xalapeño

En total fueron 13 mexicanos quienes lograron esa imagen que le dio la vuelta al mundo, aunque en realidad, aclara, se trata de una labor de “un montón de gente”

Ariadna García

  · lunes 15 de abril de 2019

Xalapa, Ver.- Alfredo Montaña, investigador xalapeño del departamento de astrofísica del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica (INAOE) es parte del personal de apoyo científico del Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM), uno de los ocho que participó en la red de telescopios para generar la primera imagen con evidencia directa de un agujero negro.

De pequeño quería estudiar “dinosaurios”, era el punto medio entre lo que hacía su madre que es geóloga y su padre que era biólogo, pero terminó estudiando física en la Universidad Veracruzana y ahora su trabajo es hacer investigación en astrofísica, en particular, a través del estudio de la formación de galaxias que están formando estrellas a tasas extremas, así como la de estructuras a gran escala del universo. Él, junto con un equipo importante de personas, ya hicieron historia.

En total fueron 13 mexicanos quienes lograron esa imagen que le dio la vuelta al mundo, aunque en realidad, aclara, se trata de una labor de “un montón de gente”.

“Nosotros estamos ahí porque apoyamos a las observaciones, pero para poder hacerlas necesitamos que existiera el telescopio si no, no nos hubieran invitado a participar; y para que exista este telescopio de clase mundial, hay trabajo de gente de las comunidades de Alzizintla; si no fuera por el mantenimiento al camino y al mismo telescopio, no habría qué hacer. Si los chicos que nos ayudan con las compras e importaciones no hicieran su labor, no estaríamos en condiciones de trabajar”, detalla.

El GTM fue uno de los ocho telescopios ubicados en Chile, Estados Unidos, Antártida, Francia y España. Ese logro, Alfredo lo traduce como un aliento, un buen momento para recordarle al mundo y a los gobiernos, en particular, que en México se hace buena ciencia.

El agujero negro fue tendencia en la red social twitter por casi un día completo y al momento la gente sigue hablando de ello. Es resultado además del potencial que tiene es abrirse a colaborar, puesto que la “ciencia no debe tener fronteras. Lo que descubro yo aquí, se tiene que cumplir en China, en la India, Rusia, la Unión Europea y si jalamos parejo y nos apoyamos entre todos se pueden hacer cosas grandes e importantes como esto”, dijo. Y es que en ese estudio estuvieron involucrados cerca de 20 países.

El valor de ese trabajo es claro: generar conocimiento. Para Alfredo es precisamente eso la principal riqueza, entender dónde vivimos, de dónde venimos y tratar de entender dónde estamos.

Si bien hay ramas de la ciencia de las cuales no es difícil reconocer los aportes a la sociedad, como quien hace física médica y busca la cura de enfermedades, para los astrónomos esa razón de ser no es tan sencilla de explicar, pero insiste en que el conocimiento es la riqueza más grande que tiene la humanidad.

Pero además esa riqueza que pudiera ser intangible puede convertirse en algún momento en riqueza totalmente tangible.

Y es que se trata de conocimiento que ya se generó y que con el tiempo puede ayudar a resolver problemas importantes. Toda la tecnología de la que hoy disponemos tiene detrás años de estudios físicos, investigación y conocimiento del que en algún momento se dudó, explicó.

Aún más, para Alfredo, la astronomía y la paleontología son dos áreas sumamente inspiradoras para los más jóvenes, los niños y adolescentes, quienes tras todos los descubrimientos podrían interesarse en algún área de la ciencia.


CÓMO SE VE LA CIENCIA

Estamos en un momento en que hay resultados científicos impresionantes y donde también hay gente que no le da valor. Incluso pareciera existir una especie de rechazo al conocimiento científico como parte de una moda, agregó.

“Hay gente que le da mucho valor a la ciencia y hay otra que no, en la política también hay gente que valora mucho la cuestión de la ciencia y otra que no. Nos vendría muy bien más apoyo (presupuestal), pero también hay que reconocer que un país como el nuestro también tiene problemas graves y serios a muchos niveles”, dijo.


Pero algo tiene claro, invertir en ciencia es invertirle a ganar, “no sabes cuándo, los resultados quizá no van a ser en este sexenio y a lo mejor eso es lo que les preocupa, a lo mejor se ven dentro de 20 años, pero invertirle en ciencia e investigación es siempre a ganar”.

Hay que invertirle a la ciencia, sentenció, hacerlo de manera inteligente, brindar las condiciones, pero después también exigir resultados.


GTM

El GTM se ubica en la cima del volcán Sierra Negra en el estado de Puebla, lo que denominan “triángulo rojo” por ser una zona conflictiva por la delincuencia en la zona; por esta razón fueron suspendidas sus actividades a inicios de este año, hasta garantizar la seguridad de los astrónomos y la gente de la propia región. Tras replantear la estrategia de vigilancia, se logró reactivar las observaciones desde hace unas semanas.

Aunque hubo versiones de que el telescopio había quedado en el abandono, aclaró que ello nunca ocurrió, pues mientras se suspendió su trabajo siempre hubo cuadrillas que revisaban que todo estuviera en orden y dando el mantenimiento mínimo.

La primera temporada de observaciones con el telescopio fue en 2013 y 2014. Las que se publicaron del agujero negro fueron en abril del 2017. Pasaron dos años para que se pudieran procesar los datos.

Un agujero negro es una región finita del espacio en cuyo interior existe una concentración de masa lo suficientemente elevada y densa como para generar un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella. Con las observaciones logradas se comprueba una vez más que funciona la teoría de relatividad general de Albert Einstein, incluso en ambientes extremos.

“Con esto, se está comprobando que la teoría de relatividad general sirve y describe bien cómo es el universo alrededor de estos objetos extremos. Es una confirmación más de la relatividad general”. De ahí su sentido.

Para poder hacer esa imagen, que se ha criticado por no ser nítida, se tuvo que combinar ocho telescopios que equivalen a tener uno del tamaño de la tierra, entre más grande, mejor resolución.

“No podemos hacer mucho más que eso, pero eso fue suficiente para poder resolver y ver bien cuál es la escala del agujero negro donde ya no puede salir nada de luz (…) Si quieren una imagen más detallada échenos la mano con unos miles de millones de pesos o convenciendo a los políticos de que le apuesten a la ciencia”, refirió.