Iba a perder su pierna, por heces de un perro

Luis Marcial Ramón Rodríguez Villa de 56 años es originario de la ciudad de Villahermosa en Tabasco pero actualmente vive en Veracruz

Ingrid Ruiz Rivera | Diario de Xalapa

  · lunes 12 de julio de 2021

Foto: Ingrid Ruiz Rivera | Diario de Xalapa

Veracruz, Ver.- Debido a una bacteria generada por las heces fecales de perro don Luis estuvo a punto de perder su pierna y pasó más de dos largos años en una silla de ruedas para recuperarse.

Luis Marcial Ramón Rodríguez Villa de 56 años originario de la ciudad de Villahermosa en Tabasco, pero domiciliado en Veracruz desde hace varios años relató que fue víctima de una bacteria carnívora producida por las heces de perro que lo dejó convaleciente por varios meses, sin trabajo y sin ningún apoyo y no de no ser por algunos vecinos hubiera sido peor.

Comentó que todo se originó debido a que caminando en su colonia Lomas del Coyol al poniente de la ciudad de Veracruz cayó en un charco donde había heces de perro.

Aunque se lavó, semanas después inició con una comezón que se hizo insoportable por lo que tuvo que acudir con el médico.

Yo caminaba en mi colonia y caí en un charco, había restos de excremento de perro y me mojé toda la pierna, el agua me penetró al parecer y al paso de unos días empecé con comenzó, no le di importancia hasta que ya fue insoportable ademas que empezaba a molestar y me fui a revisar al médico, ya ahí me explicó que se me había metido un virus carnívoro que se origina en la popo del perro y me hizo una especie de túnel de la planta del pie a la pantorrilla, el doctor me metió una tijera quirúrgica y esta se fue completa y no tocaba fondo”, detalló.

Explicó que según los médicos el virus no penetró el hueso ya que de haberlo hecho hubiera perdido la pierna.

Sin embargo, todo el proceso entre la operación, el tratamiento y los cuidados le llevó casi tres años además de que tuvo que utilizar silla de ruedas.

“Hace poco menos de un año dejé la silla de ruedas porque se me debilitó el músculo, gracias a Dios se salvo el hueso porque de otra forma me hubieran amputado la pierna, la infección me carcomió toda la carne como 30 a 35 centímetros de largo”, agregó.

Mencionó que el proceso de recuperación fue largo y sin trabajo todo se complicó, pero por fortuna, familiares, amigos y vecinos se solidarizaron con él para apoyarlo y los gastos de su tratamiento fueron absorbidos por el ya desaparecido seguro popular que le proporcionaron todos los medicamentos necesarios.

Don Luis refirió que los doctores le comentaron que, aunque son pocos casos, si llegan a presentarse ya que cada organismo reacciona de manera distinta.

“Esa es una experiencia que me dejó muchas sensaciones, primero cada vez que camino por la calle estoy con ese pendiente de que no vuelva atravesarme con una popo de cualquier animal y por supuesto cuando veo a alguien caminando con sus mascotas les hago hincapié en que deben recogerla, me enoja mucho cuando hay gente irresponsable que no lleva su bolsita para recoger la popo de sus animales porque no saben lo que yo pase por eso”, manifestó.