El puente Metlac: arte, muerte y... fantasmas

Construido en la Barranca del Metlac, entre los municipios de Fortín e Ixtaczoquitlán, registra sucesos de terror con los conductores que manejan por las noches

Maribel Sánchez | Diario de Xalapa

  · domingo 15 de noviembre de 2020

Foto: Fernando Coria | El Sol de Córdoba

Xalapa, Ver.-Por su belleza, el Puente de Metlac —“Mariano García Sela”—, ubicado en la carretera Córdoba-Orizaba, ha sido motivo de inspiración para fotógrafos y pintores con destacada trayectoria. Sin embargo, también tiene un lado oscuro: ha sido escenario de un sinnúmero de accidentes, personas de distintas edades se han quitado la vida allí y hay quienes aseguran haber observado apariciones fantasmagóricas.

El puente, construido en la Barranca del Metlac, entre los municipios de Fortín e Ixtaczoquitlán, es paso obligado para cientos de vehículos, uno de ellos, el asignado a don José Téllez, quien durante más de treinta años trabajó como operador de un autobús.

Hoy está jubilado, pero tiene muchas historias escalofriantes que contar, pues sus viajes eran a distintas horas del día y de la noche. Una de las que recuerda con mayor claridad —y de las primeras que tuvo— es la ocurrida en una época navideña. Al ahondar en la memoria, narra que llevaba no más de 10 pasajeros, todos dormidos porque eran aproximadamente las 2:00 o 3:00 de la mañana.

“Tenía mi música, y como acababa de sacar mi viaje, iba muy descansado. Había niebla, entonces manejaba a baja velocidad. Unos metros antes de llegar al puente vi a media carretera a una chamaca con un vestido de quinceañera. Toda de rosa, igual que su sombrero. En segundos, ya no estaba allí sino a un costado, del lado de la barranca, y de repente desapareció”, cuenta para enseguida sonreír.

Y es que inicialmente, explica, no estaba muy consciente de lo sobrenatural de la situación. Se justifica porque dice que su trabajo a veces les hace perder la noción del tiempo, y aunque sí estaba muy oscuro, lo primero que pensó es que se trataba de una sesión fotográfica.

“Todo lo que estoy diciendo no creas que pasó en más de 10 minutos. Mi mente trataba de encontrar lógica, pero de repente empecé a sentir mucho frío y me punzaba la cabeza. Ahí me cayó el veinte de que eso era una locura. No era bueno. Era un fantasma”, manifiesta.

Al evocar aquella experiencia, también se acuerda de su grupo de amigos, algunos hoy ya fallecidos.

“Éramos unidos, y cuando coincidíamos en el comedor, hablábamos de cómo habían estado nuestros viajes, nuestras aventuras”, relata con nostalgia quien es originario del estado de Tlaxcala pero radica en el municipio de Nogales, Veracruz.

En la primera oportunidad que tuvo de hablar con una de sus amistades, dice que le contó lo sucedido allá en el Puente de Metlac. “No, mijo, ahí de por sí espantan, si no es una mujer es un hombre, y, si no, hasta chiquillos ve uno cómo se atraviesan de lado a lado”, le respondió el también conductor.

Efectivamente, declara don José: “Después de la quinceañera me tocó ver varios fantasmas en el mismo lugar”. El hombre, quien recorrió varios estados de la república mexicana, asegura no ser miedoso, pero sí precavido. Al definirse como muy responsable, cree que quienes tienen el don o la posibilidad de ver espíritus o duendes no deben tomárselo a la ligera.

“Creo que en mi caso sí influyó eso para ir más al pendiente, porque la primera reacción al ver a alguien parado es frenar, pero si vas a alta velocidad, hasta un accidente puedes tener.

Siempre me ha quedado la duda de si habrá quienes hayan muerto por accidente al volantear ante un ´aparecido´ o porque hayan visto a un fantasma parado a su lado. Eso siempre me ha inquietado”, pronuncia con tono dubitativo y con la convicción de que no son inventos: “Sí hay lugares con energías pesadas, y uno de esos es el tramo del Puente de Metlac”.