/ miércoles 4 de agosto de 2021

Sordos, sin apoyos; crean diccionario para ellos

Se espera que con el apoyo de becas, Alas pueda apoyar a los sordos en los niveles de primaria, secundaria y preparatoria

Los sordos son invisibles, no hay herramientas pedagógicas que hayan sido construidas pensadas en los sordos para integrarlos a la sociedad, no tienen acceso a la educación, de manera que hay más ciegos en el sistema educativo que sordos, indicó el pedagogo e investigador en Educación, jubilado de la Universidad Veracruzana, Marco Antonio Rodríguez Revoredo, quien creó un diccionario para sordos que ya está disponible a través del programa Alas, programa para la inclusión y la equidad (alas.uv.mx). Éste es único en su tipo y fue creado en Xalapa.

Actualmente tiene más de 600 usuarios en 27 estados y en 140 localidades del país, próximamente se iniciará un trabajo con la Secretaría de Educación de Sonora, donde darán un curso a padres y maestros de 62 niños, que serán becados con el respaldo del gobierno federal.

Marco Antonio Rodríguez Revoredo / Foto: Cortesía | Entrevistado

Los diccionarios, explicó, están hechos para las personas que saben español, pero los sordos no han tenido la posibilidad de aprenderlo porque los diccionarios del lenguaje de señas están hechos para quienes ya saben español. Al observar esto, el maestro y doctor en Educación, se puso en contacto con un maestro sordo con quien entabló comunicación a través de hacerle preguntas escritas con un lenguaje básico y se dio cuenta que lo se requería era un diccionario que relacionara la imagen del objeto con la palabra en español y la seña y entonces llevó el proyecto a la Universidad Veracruzana que interesó mucho al entonces secretario de Desarrollo Octavio Ochoa, quien a su vez se lo llevó a la exrectora Sara Ladrón de Guevara, quien le brindó su apoyo.

Han pasado cinco años desde entonces y ahora tiene más de 600 personas sordas registradas que utilizan el programa para aprender a leer y a escribir. Está funcionando, pero la pretensión es que lo utilicen las miles de personas sordas que hay en México y en Latinoamérica. México tiene cifras que manifiesta el Inegi no son exactas porque las familias aún esconden a los niños con alguna discapacidad; de acuerdo con esas cifras existen alrededor de un millón y medio o dos millones de personas con problemas auditivos. De esa cifra, alrededor de medio millón son personas de entre 5 y 29 años y de éstos hay como 130 mil jóvenes y niños con que no están en las escuelas, pues hay más ciegos estudiando que sordos, “no porque sean sordos sino porque son analfabetas”, pues como sociedad no se les ha ofrecido las herramientas para que salgan de su silencio.

Alas, programa para la inclusión y la equidad

Para utilizar este programa no se requiere personal especializado, pueden ingresar quienes no saben cómputo a fondo, no se requiere que el padre o el profesor sepa lengua de señas.

Para acceder se necesita teclear alas.uv.mx programa para la inclusión y la equidad. Su principal objetivo es que las personas sordas aprendan a leer y a escribir el español, funciona con internet, se puede utilizar en computadoras, tabletas o teléfonos celulares. En éste el niño aprende mientras juega, observa, relaciona, practica y se divierte, pues los materiales están diseñados con base en sus características de aprendizaje, de manera que el estudiante puede avanzar a su propio ritmo, a la hora y en lugar que le sea más conveniente.

El aprendizaje del español se facilita con el manejo de numerosos materiales debido a que los niños y jóvenes encuentran ilustraciones, fotografías y videos que enriquecen las experiencias de aprendizaje, así como juegos de práctica y ejercicios de autoevaluación; lo mismo que cuentos que les permitirán mejorar la comprensión lectora, así como textos de diferentes niveles de complejidad, animaciones y un diccionario especial para sordos que aún no saben leer y escribir.

En el programa se emplea como apoyo la lengua de señas mexicana, el programa es interactivo, así que los niños se entretienen al tiempo de aprender y cuando revisan lo aprendido.

Es una herramienta muy útil para padres y maestros de sordos que quieran ayudarlos a aprender español e incluye guías que indican cómo enseñar a los estudiantes el manejo del programa, por lo que no son necesarios conocimientos de cómputo o de la lengua de señas. Los niños y jóvenes sordos que aprenden a leer y a escribir pueden realizar estudios universitarios, comprender el vasto universo de la cultura escrita y ampliar sus oportunidades de trabajo porque el lenguaje de señas, por sí solo, no sirve para leer libros, periódicos o revistas.

A través del aprendizaje, el programa contribuirá a que en los sistemas educativos se reduzcan la exclusión e inequidad hacia los cientos de miles de personas sordas de México y de los países de habla hispana y lo más importante es que sordos y oyentes alfabetizados podrán comunicarse más fácilmente.

Xalapa, pionera en becar a cien niños

El detonante fue haber conocido a una madre con una hija sorda en un diplomado; ellas tenían un gesto de amargura y desencanto en el rostro porque entre ambas no podían comunicarse. La niña quería saber qué decían y la madre no podía comunicárselo, eso le llevó a reflexionar sobre la tragedia que viven las miles de personas sordas.

Afuera de México, el panorama es el mismo, sólo se ofrecen talleres para aprender la lengua de señas, en Alas las señas se utilizan como recurso didáctico de apoyo que facilita el aprendizaje, de manera que los usuarios también podrían aprender la lengua de señas, aunque el propósito no es ese, sino que aprendan a leer y a escribir.

Foto: Eduardo Murillo | Diario de Xalapa

El programa Alas estuvo abierto durante todo el año pasado sin costo, sin embargo ahora se invita a las personas que deseen apadrinar a un niño sordo a aportar cien pesos al mes para que puedan hacer uso de éste.

Xalapa fue la ciudad pionera, pues el Cabildo, a propuesta del presidente municipal Hipólito Rodríguez Herrero, autorizó becas a cien niños sordos, asimismo, se ha estado buscando padrinos para becar a un mayor número de niños, ya que se requiere recursos para contratar a informáticos, lingüistas, pedagogos, psicólogos, sordos, especialistas en video, audio y diseño gráfico, entre otros, ya que la Universidad Veracruzana no tiene recursos suficientes, además le correspondería a la Secretaría de Educación, como en Sonora que en breve se becará a 62 niños con respaldo del gobierno federal.

Los rotarios buscan padrinos para niños sordos, confió en que dentro de un año la beca cueste la mitad, pues entre más padrinos haya más bajará el costo hasta que prácticamente lleguen a ser casi gratis.

Se espera que con el apoyo de becas, Alas pueda apoyar a los sordos en los niveles de primaria, secundaria, preparatoria, así como añadir materiales para adultos, que los juegos sean más divertidos y con más acción.

Alas está disponible los 365 días del año, las 24 horas del día, y entre semana hay asesorías por correo por si alguien tuviera dudas, en contraposición con el programa nacional escolar que excluye a los sordos porque el oyente puede aprovechar las clases por televisión e internet pero el sordo no.

Entre las mayores ventajas están que los sordos podrán comunicarse con los oyentes, pues hasta este momento la comunicación entre ambos es nula, sin embargo cuando los sordos aprenden a leer y a escribir pueden utilizar una herramienta que traen los teléfonos celulares que transforma los mensajes escritos en hablados.

La intención es que el programa llegue a todos los sordos del país, así como a los de América Latina.

Marco Antonio Rodríguez Revoredo es maestro normalista, licenciado en Pedagogía por la Universidad Veracruzana, maestro en Educación por la Universidad de Stanford de Estados Unidos y el doctorado en España. Como investigador del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana se inclinó por la tecnología aplicada en la educación, lo que le facilitó crear el programa Alas.

En su opinión, la tecnología se sigue desperdiciando como herramienta educativa. Como investigador jubilado tiene la oportunidad de dirigir y coordinar el proyecto que es apoyado por la Universidad Veracruzana.

Los sordos son invisibles, no hay herramientas pedagógicas que hayan sido construidas pensadas en los sordos para integrarlos a la sociedad, no tienen acceso a la educación, de manera que hay más ciegos en el sistema educativo que sordos, indicó el pedagogo e investigador en Educación, jubilado de la Universidad Veracruzana, Marco Antonio Rodríguez Revoredo, quien creó un diccionario para sordos que ya está disponible a través del programa Alas, programa para la inclusión y la equidad (alas.uv.mx). Éste es único en su tipo y fue creado en Xalapa.

Actualmente tiene más de 600 usuarios en 27 estados y en 140 localidades del país, próximamente se iniciará un trabajo con la Secretaría de Educación de Sonora, donde darán un curso a padres y maestros de 62 niños, que serán becados con el respaldo del gobierno federal.

Marco Antonio Rodríguez Revoredo / Foto: Cortesía | Entrevistado

Los diccionarios, explicó, están hechos para las personas que saben español, pero los sordos no han tenido la posibilidad de aprenderlo porque los diccionarios del lenguaje de señas están hechos para quienes ya saben español. Al observar esto, el maestro y doctor en Educación, se puso en contacto con un maestro sordo con quien entabló comunicación a través de hacerle preguntas escritas con un lenguaje básico y se dio cuenta que lo se requería era un diccionario que relacionara la imagen del objeto con la palabra en español y la seña y entonces llevó el proyecto a la Universidad Veracruzana que interesó mucho al entonces secretario de Desarrollo Octavio Ochoa, quien a su vez se lo llevó a la exrectora Sara Ladrón de Guevara, quien le brindó su apoyo.

Han pasado cinco años desde entonces y ahora tiene más de 600 personas sordas registradas que utilizan el programa para aprender a leer y a escribir. Está funcionando, pero la pretensión es que lo utilicen las miles de personas sordas que hay en México y en Latinoamérica. México tiene cifras que manifiesta el Inegi no son exactas porque las familias aún esconden a los niños con alguna discapacidad; de acuerdo con esas cifras existen alrededor de un millón y medio o dos millones de personas con problemas auditivos. De esa cifra, alrededor de medio millón son personas de entre 5 y 29 años y de éstos hay como 130 mil jóvenes y niños con que no están en las escuelas, pues hay más ciegos estudiando que sordos, “no porque sean sordos sino porque son analfabetas”, pues como sociedad no se les ha ofrecido las herramientas para que salgan de su silencio.

Alas, programa para la inclusión y la equidad

Para utilizar este programa no se requiere personal especializado, pueden ingresar quienes no saben cómputo a fondo, no se requiere que el padre o el profesor sepa lengua de señas.

Para acceder se necesita teclear alas.uv.mx programa para la inclusión y la equidad. Su principal objetivo es que las personas sordas aprendan a leer y a escribir el español, funciona con internet, se puede utilizar en computadoras, tabletas o teléfonos celulares. En éste el niño aprende mientras juega, observa, relaciona, practica y se divierte, pues los materiales están diseñados con base en sus características de aprendizaje, de manera que el estudiante puede avanzar a su propio ritmo, a la hora y en lugar que le sea más conveniente.

El aprendizaje del español se facilita con el manejo de numerosos materiales debido a que los niños y jóvenes encuentran ilustraciones, fotografías y videos que enriquecen las experiencias de aprendizaje, así como juegos de práctica y ejercicios de autoevaluación; lo mismo que cuentos que les permitirán mejorar la comprensión lectora, así como textos de diferentes niveles de complejidad, animaciones y un diccionario especial para sordos que aún no saben leer y escribir.

En el programa se emplea como apoyo la lengua de señas mexicana, el programa es interactivo, así que los niños se entretienen al tiempo de aprender y cuando revisan lo aprendido.

Es una herramienta muy útil para padres y maestros de sordos que quieran ayudarlos a aprender español e incluye guías que indican cómo enseñar a los estudiantes el manejo del programa, por lo que no son necesarios conocimientos de cómputo o de la lengua de señas. Los niños y jóvenes sordos que aprenden a leer y a escribir pueden realizar estudios universitarios, comprender el vasto universo de la cultura escrita y ampliar sus oportunidades de trabajo porque el lenguaje de señas, por sí solo, no sirve para leer libros, periódicos o revistas.

A través del aprendizaje, el programa contribuirá a que en los sistemas educativos se reduzcan la exclusión e inequidad hacia los cientos de miles de personas sordas de México y de los países de habla hispana y lo más importante es que sordos y oyentes alfabetizados podrán comunicarse más fácilmente.

Xalapa, pionera en becar a cien niños

El detonante fue haber conocido a una madre con una hija sorda en un diplomado; ellas tenían un gesto de amargura y desencanto en el rostro porque entre ambas no podían comunicarse. La niña quería saber qué decían y la madre no podía comunicárselo, eso le llevó a reflexionar sobre la tragedia que viven las miles de personas sordas.

Afuera de México, el panorama es el mismo, sólo se ofrecen talleres para aprender la lengua de señas, en Alas las señas se utilizan como recurso didáctico de apoyo que facilita el aprendizaje, de manera que los usuarios también podrían aprender la lengua de señas, aunque el propósito no es ese, sino que aprendan a leer y a escribir.

Foto: Eduardo Murillo | Diario de Xalapa

El programa Alas estuvo abierto durante todo el año pasado sin costo, sin embargo ahora se invita a las personas que deseen apadrinar a un niño sordo a aportar cien pesos al mes para que puedan hacer uso de éste.

Xalapa fue la ciudad pionera, pues el Cabildo, a propuesta del presidente municipal Hipólito Rodríguez Herrero, autorizó becas a cien niños sordos, asimismo, se ha estado buscando padrinos para becar a un mayor número de niños, ya que se requiere recursos para contratar a informáticos, lingüistas, pedagogos, psicólogos, sordos, especialistas en video, audio y diseño gráfico, entre otros, ya que la Universidad Veracruzana no tiene recursos suficientes, además le correspondería a la Secretaría de Educación, como en Sonora que en breve se becará a 62 niños con respaldo del gobierno federal.

Los rotarios buscan padrinos para niños sordos, confió en que dentro de un año la beca cueste la mitad, pues entre más padrinos haya más bajará el costo hasta que prácticamente lleguen a ser casi gratis.

Se espera que con el apoyo de becas, Alas pueda apoyar a los sordos en los niveles de primaria, secundaria, preparatoria, así como añadir materiales para adultos, que los juegos sean más divertidos y con más acción.

Alas está disponible los 365 días del año, las 24 horas del día, y entre semana hay asesorías por correo por si alguien tuviera dudas, en contraposición con el programa nacional escolar que excluye a los sordos porque el oyente puede aprovechar las clases por televisión e internet pero el sordo no.

Entre las mayores ventajas están que los sordos podrán comunicarse con los oyentes, pues hasta este momento la comunicación entre ambos es nula, sin embargo cuando los sordos aprenden a leer y a escribir pueden utilizar una herramienta que traen los teléfonos celulares que transforma los mensajes escritos en hablados.

La intención es que el programa llegue a todos los sordos del país, así como a los de América Latina.

Marco Antonio Rodríguez Revoredo es maestro normalista, licenciado en Pedagogía por la Universidad Veracruzana, maestro en Educación por la Universidad de Stanford de Estados Unidos y el doctorado en España. Como investigador del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana se inclinó por la tecnología aplicada en la educación, lo que le facilitó crear el programa Alas.

En su opinión, la tecnología se sigue desperdiciando como herramienta educativa. Como investigador jubilado tiene la oportunidad de dirigir y coordinar el proyecto que es apoyado por la Universidad Veracruzana.

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