/ jueves 14 de enero de 2021

A pagar fea factura de nuestros actos

Ahora que está próximo cumplir el año con las medidas de sana distancia, restricciones para diversas actividades y el trabajo en casa, y que durante todo este tiempo se ha difundido información sobre la evolución del Covid, es de suponerse que los mexicanos deberíamos saber qué hacer para autoprotegernos.

Pero los números del acumulado de enfermos y muertos por ese virus son muestra clara de que hay un gran número de personas a las que no les importa su salud ni las de los demás, nos comenta personal médico que, en distintos hospitales de Veracruz, todos los días lucha por salvar a contagiados.

Las autoridades han tomado diversas medidas, para un sector las adecuadas, para otros incorrectas y para algunos insuficientes, pero para el caso de esta terrible pandemia es claro que más allá de lo que dispongan las autoridades, cada quien debe actuar con sentido común para salvarse.

Médicos y médicas nos hacen ver que cuando comenzó lo fuerte en lo que respecta a contagios, el gobierno federal no quería ordenar el confinamiento, sin embargo, la gente, el pueblo sabio, empezó a guardarse en sus casas sin que hubiera una disposición oficial al respecto.

Ahí se mantuvo un buen tiempo y era notorio esto en las calles de las ciudades de México, como pudo verse también en Veracruz. Sin embargo, nos señala el personal médico, por razones de la economía familiar y de lo prolongado del encierro y lo que esto motiva de negativo en las emociones de las personas, la gente empezó a salir y a llenar las calles, mercados, centros comerciales y lugares de diversión y esparcimiento.

Hay mexicanos que dicen que no puede haber tanta restricción porque entonces la gente no morirá del coronavirus, sino de hambre, y en parte tienen razón al decir esto, pero no por eso debe haber relajamiento como el que se ha dado en las últimas semanas.

Cierto es que hay personas que si no abren su pequeño negocio, si no salen a la calle a vender o si su empresa sigue con restricciones fuertes irá a la quiebra por más grande que haya sido, pero eso no quiere decir -no exponen las heroínas y héroes que trabajan en los hospitales- que todo mundo salga como si nada estuviera pasando.

Es muy claro, agregan, que ahora se está pagando haberse reunido o festejado sin control en diciembre. El número de enfermos se ha vuelto a disparar y de seguir así la pandemia podría ser un problema de nunca acabar.

Sí, hay que comerciar, vender, abrir los negocios, consumir, pero que en eso impere el sentido común.

No es igual que una persona, bien protegida, tenga que ir a realizar compras de productos básicos, pagos indispensables u otras actividades de importancia, a que un grupo decida ir a un baile público, como los varios que hubo días atrás en poblaciones veracruzanas, y ya ahí se quite el cubrebocas, tome licor, grite y se olvide de la sana distancia.

¿Toda la gente que anda en las atiborradas calles de Veracruz o Xalapa, por citar dos ejemplos de ciudades con fuertes problemas por el Covid, es que anda haciendo sus pagos del predial, la compra de algún producto indispensable para su casa, es que fue a su centro laboral o realiza alguna actividad muy necesaria?

Esas preguntas ahí nos las dejaron estos médicos preocupados por ver a tanto veracruzano enfermo, pero que además, tras casi un año de labor extenuante y peligrosa, ya están cansados de luchar contra la pandemia.

Las respuestas y lo que haga en las semanas y meses por venir, son de ustedes, queridos lectores.

Ahora que está próximo cumplir el año con las medidas de sana distancia, restricciones para diversas actividades y el trabajo en casa, y que durante todo este tiempo se ha difundido información sobre la evolución del Covid, es de suponerse que los mexicanos deberíamos saber qué hacer para autoprotegernos.

Pero los números del acumulado de enfermos y muertos por ese virus son muestra clara de que hay un gran número de personas a las que no les importa su salud ni las de los demás, nos comenta personal médico que, en distintos hospitales de Veracruz, todos los días lucha por salvar a contagiados.

Las autoridades han tomado diversas medidas, para un sector las adecuadas, para otros incorrectas y para algunos insuficientes, pero para el caso de esta terrible pandemia es claro que más allá de lo que dispongan las autoridades, cada quien debe actuar con sentido común para salvarse.

Médicos y médicas nos hacen ver que cuando comenzó lo fuerte en lo que respecta a contagios, el gobierno federal no quería ordenar el confinamiento, sin embargo, la gente, el pueblo sabio, empezó a guardarse en sus casas sin que hubiera una disposición oficial al respecto.

Ahí se mantuvo un buen tiempo y era notorio esto en las calles de las ciudades de México, como pudo verse también en Veracruz. Sin embargo, nos señala el personal médico, por razones de la economía familiar y de lo prolongado del encierro y lo que esto motiva de negativo en las emociones de las personas, la gente empezó a salir y a llenar las calles, mercados, centros comerciales y lugares de diversión y esparcimiento.

Hay mexicanos que dicen que no puede haber tanta restricción porque entonces la gente no morirá del coronavirus, sino de hambre, y en parte tienen razón al decir esto, pero no por eso debe haber relajamiento como el que se ha dado en las últimas semanas.

Cierto es que hay personas que si no abren su pequeño negocio, si no salen a la calle a vender o si su empresa sigue con restricciones fuertes irá a la quiebra por más grande que haya sido, pero eso no quiere decir -no exponen las heroínas y héroes que trabajan en los hospitales- que todo mundo salga como si nada estuviera pasando.

Es muy claro, agregan, que ahora se está pagando haberse reunido o festejado sin control en diciembre. El número de enfermos se ha vuelto a disparar y de seguir así la pandemia podría ser un problema de nunca acabar.

Sí, hay que comerciar, vender, abrir los negocios, consumir, pero que en eso impere el sentido común.

No es igual que una persona, bien protegida, tenga que ir a realizar compras de productos básicos, pagos indispensables u otras actividades de importancia, a que un grupo decida ir a un baile público, como los varios que hubo días atrás en poblaciones veracruzanas, y ya ahí se quite el cubrebocas, tome licor, grite y se olvide de la sana distancia.

¿Toda la gente que anda en las atiborradas calles de Veracruz o Xalapa, por citar dos ejemplos de ciudades con fuertes problemas por el Covid, es que anda haciendo sus pagos del predial, la compra de algún producto indispensable para su casa, es que fue a su centro laboral o realiza alguna actividad muy necesaria?

Esas preguntas ahí nos las dejaron estos médicos preocupados por ver a tanto veracruzano enfermo, pero que además, tras casi un año de labor extenuante y peligrosa, ya están cansados de luchar contra la pandemia.

Las respuestas y lo que haga en las semanas y meses por venir, son de ustedes, queridos lectores.