/ domingo 14 de abril de 2024

LA METRÓPOLIS CELESTIAL

Xalapa es una ciudad principal, capital del Estado, en ella se localiza el fraccionamiento Las Ánimas, el cual se caracteriza por tener una fuerte jerarquía dentro de la ciudad. Las Ánimas, siendo propietario don Justo Fernández, en sus inicios fue un conjunto de terrenos de pastoreo, después, por la bondad de sus tierras, estos terrenos sirvieron como cultivo de café, dando inicio a una de las principales empresas cafetaleras de la región, hoy conocida como el Café Don Justo. En 1974 surge la idea de cambiar el uso del suelo, dando origen a lo que años más tarde sería la “Metrópolis de las Ánimas”, la cual se convirtió en el primer desarrollo residencial más bonito y de mayor tradición en la ciudad.

El proyecto que desarrollo el Lic. Manuel Fernández Ávila se distingue por su diseño, calidad y plusvalía generados a lo largo del tiempo; cumple cabalmente con las exigencias más altas del mercado y se encuentra en una ubicación privilegiada, además de que se constituye como el pionero en la ciudad de este tipo de desarrollos que con el tiempo se han vuelto sustentables.

La “metrópolis de las Ánimas” de Xalapa cuenta en la actualidad con edificios, centros comerciales, oficinas gubernamentales, torres, hoteles, universidades, clubes deportivos, plazas comerciales, rascacielos entre otros desarrollos. También tiene una influencia política decisiva y me atrevo a reconocer que dicho desarrollo reúne las características de una metrópolis por su concentración cada vez mayor de economía, administración y cultura; la cantidad de habitantes, asimismo, desempeña un papel importante en el desarrollo empresarial, financiero y comercial.

La metrópoli brinda a sus habitantes todos los servicios, a diferencia de cómo sucede en otro tipo de núcleo urbano, tal es el caso de una colonia o un pueblo. Estos tipos de asentamientos urbanos surgen desde antaño. Solo las personas visionarias como el Lic. Fernández Ávila son capaces de deslumbrar y desarrollar una “metrópoli”, tal cual es el caso de las Ánimas. El recuerdo de las etapas de las “metrópolis de las Ánimas” cuenta con más de 100 años de historia, pues perteneció a la familia Gorozpe Murrieta, posterior a la familia Fernández; su estilo peculiar y colonial es una fascinante fusión de las culturas indígenas y la española.

Hoy la “metrópolis de las Ánimas” es un ejemplo de grandeza y desarrollo gracias a la gente que la habita, en medio de la magia y de la majestuosa presencia de su lago y vegetación. Actualmente Las Ánimas forma parte del área metropolitana de Xalapa y se considera uno de los lugares de mayor plusvalía.

En efecto, independientemente del lugar donde se vive, debemos ser educados y civilizados, personas con virtudes, para quienes lo más importante sea Dios, porque en el corazón se halla la raíz de la virtud o de los vicios, ya que el hombre perfecto no es el que se esfuerza por llegar a ser tal, sino el que busca a Dios. Lo cierto es que puedo vivir en una mansión exterior sin conocimiento del verdadero Dios en mi mansión interior, por consiguiente, para vivir tiene el hombre necesidad de un medio favorable y de un abrigo protector, una familia y dos mansiones: la mansión interior y la mansión exterior, así alcanzaremos la metrópolis celestial. No obstante, la vida eterna es la Nueva Jerusalén que Juan vio descender del cielo, la ciudad celestial de Dios.

Xalapa es una ciudad principal, capital del Estado, en ella se localiza el fraccionamiento Las Ánimas, el cual se caracteriza por tener una fuerte jerarquía dentro de la ciudad. Las Ánimas, siendo propietario don Justo Fernández, en sus inicios fue un conjunto de terrenos de pastoreo, después, por la bondad de sus tierras, estos terrenos sirvieron como cultivo de café, dando inicio a una de las principales empresas cafetaleras de la región, hoy conocida como el Café Don Justo. En 1974 surge la idea de cambiar el uso del suelo, dando origen a lo que años más tarde sería la “Metrópolis de las Ánimas”, la cual se convirtió en el primer desarrollo residencial más bonito y de mayor tradición en la ciudad.

El proyecto que desarrollo el Lic. Manuel Fernández Ávila se distingue por su diseño, calidad y plusvalía generados a lo largo del tiempo; cumple cabalmente con las exigencias más altas del mercado y se encuentra en una ubicación privilegiada, además de que se constituye como el pionero en la ciudad de este tipo de desarrollos que con el tiempo se han vuelto sustentables.

La “metrópolis de las Ánimas” de Xalapa cuenta en la actualidad con edificios, centros comerciales, oficinas gubernamentales, torres, hoteles, universidades, clubes deportivos, plazas comerciales, rascacielos entre otros desarrollos. También tiene una influencia política decisiva y me atrevo a reconocer que dicho desarrollo reúne las características de una metrópolis por su concentración cada vez mayor de economía, administración y cultura; la cantidad de habitantes, asimismo, desempeña un papel importante en el desarrollo empresarial, financiero y comercial.

La metrópoli brinda a sus habitantes todos los servicios, a diferencia de cómo sucede en otro tipo de núcleo urbano, tal es el caso de una colonia o un pueblo. Estos tipos de asentamientos urbanos surgen desde antaño. Solo las personas visionarias como el Lic. Fernández Ávila son capaces de deslumbrar y desarrollar una “metrópoli”, tal cual es el caso de las Ánimas. El recuerdo de las etapas de las “metrópolis de las Ánimas” cuenta con más de 100 años de historia, pues perteneció a la familia Gorozpe Murrieta, posterior a la familia Fernández; su estilo peculiar y colonial es una fascinante fusión de las culturas indígenas y la española.

Hoy la “metrópolis de las Ánimas” es un ejemplo de grandeza y desarrollo gracias a la gente que la habita, en medio de la magia y de la majestuosa presencia de su lago y vegetación. Actualmente Las Ánimas forma parte del área metropolitana de Xalapa y se considera uno de los lugares de mayor plusvalía.

En efecto, independientemente del lugar donde se vive, debemos ser educados y civilizados, personas con virtudes, para quienes lo más importante sea Dios, porque en el corazón se halla la raíz de la virtud o de los vicios, ya que el hombre perfecto no es el que se esfuerza por llegar a ser tal, sino el que busca a Dios. Lo cierto es que puedo vivir en una mansión exterior sin conocimiento del verdadero Dios en mi mansión interior, por consiguiente, para vivir tiene el hombre necesidad de un medio favorable y de un abrigo protector, una familia y dos mansiones: la mansión interior y la mansión exterior, así alcanzaremos la metrópolis celestial. No obstante, la vida eterna es la Nueva Jerusalén que Juan vio descender del cielo, la ciudad celestial de Dios.

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