/ miércoles 2 de noviembre de 2022

Para seguir respirando es necesario reforestar

De acuerdo con datos de Naturalia, la tasa de mortandad de zonas reforestadas a las que no se les da seguimiento es del 40 al 60 por ciento

La reforestación es una práctica que cada vez despierta más el interés de la población, sin embargo, no sólo consiste en acudir a un lugar y plantar un árbol, esta requiere de un compromiso tanto colectivo como individual.

“La reforestación es la práctica más noble de conservación ambiental que puede existir porque todas las personas la pueden llevar a cabo. Sin embargo, debes saber qué, cómo y cuándo vas a reforestar”, dijo Fidel Camacho, biólogo especialista en reforestaciones y manejo de recursos naturales.

Este tema ha tomado real importancia en los últimos tiempos por una necesidad ante la creciente mancha humana y funge como una herramienta de conservación ambiental de la que todos pueden hacer uso e involucrarse.

Plantar para conservar

La reforestación es una práctica que depende de la acción humana y consiste en repoblar un área natural con el objetivo de acrecentar las zonas verdes afectadas por los humanos.

Esta práctica engloba la planeación, operación, control y supervisión de todos los procesos involucrados en la plantación de árboles.

Sin embargo, gracias a su popularidad, algunas personas sólo acuden a las jornadas de reforestación por intereses personales.

“Muchas personas sólo acuden a reforestar por intereses políticos, para quedar bien o para tomarse la foto y dejan de lado el objetivo principal que es contribuir a la conservación del medio ambiente”, explicó en entrevista Alberto Almeraya, Ingeniero Forestal y coordinador de reforestaciones en Naturalia.

Este término hace referencia a las reforestaciones a las que no se les da un seguimiento, es decir; las personas no acuden de manera periódica a revisar el avance o a cuidar lo que se plantó y en algunos casos las plantas o árboles mueren porque no se llevó a cabo un trabajo de investigación previo a su plantación.

Por ello, diversas organizaciones y empresas han sumado esfuerzos para esclarecer algunas de las dudas que las personas puedan tener sobre las reforestaciones.

Bajo este panorama, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad reconoce dos tipos de reforestaciones; la urbana y la rural.

“La urbana se lleva a cabo dentro de las ciudades y tiene objetivos tanto estéticos, como para disminuir el ruido y proteger con sombra. Mientras que la rural, también denominada como de conservación, protección y restauración, se lleva a cabo en superficies forestales o potencialmente forestales en donde antes había bosques o selvas y su objetivo es recuperar la flora que existía en el lugar”, explica Almeyra.

Cada año se organizan diferentes campañas y jornadas de reforestación y estas se llevan a cabo entre julio y septiembre, porque durante estos meses es la época de lluvias, lo que contribuye al crecimiento de la flora plantada.

Sus beneficios

La reforestación trae consigo numerosos beneficios ambientales, ya que después del océano, los bosques son las mayores zonas de absorción de CO2 y uno de los mayores factores de lucha contra el cambio climático.

“Los ecosistemas forestales tienen la capacidad de disminuir el efecto invernadero a través de procesos relacionados con el ciclo del carbono como la fijación o captura de carbono y la reducción de emisiones de CO2. Durante su crecimiento los árboles absorben los gases efecto invernadero de la atmósfera y los convierten en carbono que almacenan en sus troncos, raíces y hojas.

“Un bosque que crece de manera sana está catalogado como sumidero de carbono. Dicho proceso contribuye a la mitigación del cambio climático”, explica el experto.

Otro de los beneficios de plantar árboles es la disminución de la desertificación del suelo y las áreas naturales aumentan las zonas de suelo fértiles, es decir; con vida y con procesos naturales normales.

“Así, se disminuye el suelo desertificado por la acción humana y aumenta el suelo sano, lo que propicia también la conservación de los hábitats de las especies nativas de flora y fauna”.

Reforestar de manera responsable

Tal y como señalan los especialistas, la reforestación es una práctica que debe de gestionarse de manera adecuada para que tenga éxito.

Uno de los aspectos que se deben de cuidar es el tipo de plantas o árboles que se van a plantar durante la jornada.

“Este, es uno de los aspectos más importantes que se deben tomar en cuenta al llevar a cabo una reforestación, ya que este es uno de los factores que determinarán si las plantas sobrevivirán. La selección de especies se realiza para valorar cuáles de ellas son las más aptas para la zona, el suelo y el clima del lugar.

“El objetivo es identificar cuáles son las plantas más aptas para las características del entorno y que estas tengan mayores posibilidades de sobrevivir. Es de suma importancia seleccionar especies que sean nativas porque corren menor riesgo de morir ya que tienen mayor resistencia y adaptabilidad”, añadió Camacho.

Además, contar con más de una especie para reforestar contribuye a construir un bosque sano y sobre todo, que cumpla con sus funciones ambientales.

De acuerdo con un estudio realizado por Nature Communications, los bosques más equilibrados y completos son los que cuentan con mayor número de especies.

Otro de los aspectos de responsabilidad que se deben cumplir para llevar a cabo una reforestación completa es el seguimiento.

Acudir de manera periódica a las zonas de recuperación es de vital importancia para que esta tenga éxito.

“Siempre procuramos que se dé un mantenimiento de dos o tres años, ya que ese es el tiempo aproximado que tarda una planta para valerse de sí misma. Después de este periodo la planta ya está adaptada al suelo y a las condiciones del entorno”, agregó Almeraya.

De lo contrario, las acciones realizadas durante las jornadas o campañas, podrían desaparecer por completo en menos de seis meses.

Según señalan datos de la Universidad de Guadalajara, las reforestaciones a las que no se les da seguimiento tienen una supervivencia menor al 20 por ciento.

Además, el seguimiento también refiere el monitoreo de las zonas en temporadas de calor, porque es en ellas cuando las áreas naturales son propensas a sufrir incendios.

Jóvenes, los más interesados

Durante los últimos años, algunas universidades se han sumado a campañas de reforestación con el objetivo de adentrar a los jóvenes en prácticas de conservación ambiental.

Algunas de las instituciones involucradas son la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Tecnológico Autónoma de México (ITAM), las cuales formaron parte de la edición 2022 de la iniciativa de Reforestación de la Barranca de Santa Fe.

Por otra parte, la Universidad Intercontinental (UIC), realiza diversas prácticas de conservación ambiental con el objetivo de generar conciencia entre los jóvenes y que estos sean más conscientes y responsables con su entorno.

“El objetivo es que los jóvenes estén conscientes de que las acciones que hagan o que dejen de hacer tienen un impacto en su entorno y además crear conciencia en ellos para que se asuman como factores de cambio”, compartió Eric Torrescano, Coordinador de Responsabilidad Universitaria de la Universidad Intercontinental.

Durante el mes de septiembre, la institución participó en una jornada de reforestación al sur de la Ciudad de México a la que asistieron más de 100 personas y plantaron mil árboles.

Además, contaron con el apoyo de algunos expertos y de la Brigada Cacomixtle, quienes son encargados de conservar el área y dar seguimiento a las acciones de conservación.

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Mientras tanto, en Oaxaca, un grupo de jóvenes entusiastas por cuidar el medio ambiente conformaron la organización Templo Ecológico.

Esta, tiene el objetivo de reducir la huella ecológica con campañas de reforestación, restauración de áreas verdes, recolección y separación de basura.

Así, es como los jóvenes se involucran cada vez más a las acciones de conservación ambiental y de acuerdo con los expertos, cada vez están más interesados.

“Primero los jóvenes asumen estas prácticas de manera voluntaria, pero al darse cuenta de que están construyendo un entorno más saludable ya lo asumen de manera responsable. El primer reto de los jóvenes es asumirse como voluntario y el segundo ser responsable”.

¡A reforestar se ha dicho!

Diversas organizaciones y empresas organizan de manera periódica jornadas de reforestación abiertas al público.

Cada que salga una convocatoria, las personas interesadas pueden acercarse a ellas e involucrarse en el proceso.

Lo único que piden quienes las gestionan, es que las personas que asistan tengan la disposición y las ganas de cuidar el medio ambiente, contando con eso, lo único que queda es comenzar.

“El objetivo es que esta práctica se convierta en algo consciente, rutinario y constante para que cada vez más personas se sumen de manera responsable a esta práctica de conservación ambiental”, puntualizó Eric Torrescano.

Ahora bien, si la intención es organizar una campaña de reforestación, se puede acudir a la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la dependencia del gobierno encargada de los temas forestales. A ella, pueden acudir las personas para solicitar apoyo para sus campañas.

Además, la Comisión Nacional Forestal publicó en 2010 el Manual Básico de Prácticas de Reforestación en donde ponen sobre la mesa aspectos básicos que podrán ayudar a las personas a llevar a cabo reforestaciones conscientes y eficientes.

Con todo esto, cada día más y más personas se suman a esta práctica de conservación ambiental, ya que cualquier persona puede ser parte de estos proyectos.



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“La reforestación es la práctica más noble de conservación ambiental que puede existir porque todas las personas la pueden llevar a cabo. Sin embargo, debes saber qué, cómo y cuándo vas a reforestar”, dijo Fidel Camacho, biólogo especialista en reforestaciones y manejo de recursos naturales.

Este tema ha tomado real importancia en los últimos tiempos por una necesidad ante la creciente mancha humana y funge como una herramienta de conservación ambiental de la que todos pueden hacer uso e involucrarse.

Plantar para conservar

La reforestación es una práctica que depende de la acción humana y consiste en repoblar un área natural con el objetivo de acrecentar las zonas verdes afectadas por los humanos.

Esta práctica engloba la planeación, operación, control y supervisión de todos los procesos involucrados en la plantación de árboles.

Sin embargo, gracias a su popularidad, algunas personas sólo acuden a las jornadas de reforestación por intereses personales.

“Muchas personas sólo acuden a reforestar por intereses políticos, para quedar bien o para tomarse la foto y dejan de lado el objetivo principal que es contribuir a la conservación del medio ambiente”, explicó en entrevista Alberto Almeraya, Ingeniero Forestal y coordinador de reforestaciones en Naturalia.

Este término hace referencia a las reforestaciones a las que no se les da un seguimiento, es decir; las personas no acuden de manera periódica a revisar el avance o a cuidar lo que se plantó y en algunos casos las plantas o árboles mueren porque no se llevó a cabo un trabajo de investigación previo a su plantación.

Por ello, diversas organizaciones y empresas han sumado esfuerzos para esclarecer algunas de las dudas que las personas puedan tener sobre las reforestaciones.

Bajo este panorama, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad reconoce dos tipos de reforestaciones; la urbana y la rural.

“La urbana se lleva a cabo dentro de las ciudades y tiene objetivos tanto estéticos, como para disminuir el ruido y proteger con sombra. Mientras que la rural, también denominada como de conservación, protección y restauración, se lleva a cabo en superficies forestales o potencialmente forestales en donde antes había bosques o selvas y su objetivo es recuperar la flora que existía en el lugar”, explica Almeyra.

Cada año se organizan diferentes campañas y jornadas de reforestación y estas se llevan a cabo entre julio y septiembre, porque durante estos meses es la época de lluvias, lo que contribuye al crecimiento de la flora plantada.

Sus beneficios

La reforestación trae consigo numerosos beneficios ambientales, ya que después del océano, los bosques son las mayores zonas de absorción de CO2 y uno de los mayores factores de lucha contra el cambio climático.

“Los ecosistemas forestales tienen la capacidad de disminuir el efecto invernadero a través de procesos relacionados con el ciclo del carbono como la fijación o captura de carbono y la reducción de emisiones de CO2. Durante su crecimiento los árboles absorben los gases efecto invernadero de la atmósfera y los convierten en carbono que almacenan en sus troncos, raíces y hojas.

“Un bosque que crece de manera sana está catalogado como sumidero de carbono. Dicho proceso contribuye a la mitigación del cambio climático”, explica el experto.

Otro de los beneficios de plantar árboles es la disminución de la desertificación del suelo y las áreas naturales aumentan las zonas de suelo fértiles, es decir; con vida y con procesos naturales normales.

“Así, se disminuye el suelo desertificado por la acción humana y aumenta el suelo sano, lo que propicia también la conservación de los hábitats de las especies nativas de flora y fauna”.

Reforestar de manera responsable

Tal y como señalan los especialistas, la reforestación es una práctica que debe de gestionarse de manera adecuada para que tenga éxito.

Uno de los aspectos que se deben de cuidar es el tipo de plantas o árboles que se van a plantar durante la jornada.

“Este, es uno de los aspectos más importantes que se deben tomar en cuenta al llevar a cabo una reforestación, ya que este es uno de los factores que determinarán si las plantas sobrevivirán. La selección de especies se realiza para valorar cuáles de ellas son las más aptas para la zona, el suelo y el clima del lugar.

“El objetivo es identificar cuáles son las plantas más aptas para las características del entorno y que estas tengan mayores posibilidades de sobrevivir. Es de suma importancia seleccionar especies que sean nativas porque corren menor riesgo de morir ya que tienen mayor resistencia y adaptabilidad”, añadió Camacho.

Además, contar con más de una especie para reforestar contribuye a construir un bosque sano y sobre todo, que cumpla con sus funciones ambientales.

De acuerdo con un estudio realizado por Nature Communications, los bosques más equilibrados y completos son los que cuentan con mayor número de especies.

Otro de los aspectos de responsabilidad que se deben cumplir para llevar a cabo una reforestación completa es el seguimiento.

Acudir de manera periódica a las zonas de recuperación es de vital importancia para que esta tenga éxito.

“Siempre procuramos que se dé un mantenimiento de dos o tres años, ya que ese es el tiempo aproximado que tarda una planta para valerse de sí misma. Después de este periodo la planta ya está adaptada al suelo y a las condiciones del entorno”, agregó Almeraya.

De lo contrario, las acciones realizadas durante las jornadas o campañas, podrían desaparecer por completo en menos de seis meses.

Según señalan datos de la Universidad de Guadalajara, las reforestaciones a las que no se les da seguimiento tienen una supervivencia menor al 20 por ciento.

Además, el seguimiento también refiere el monitoreo de las zonas en temporadas de calor, porque es en ellas cuando las áreas naturales son propensas a sufrir incendios.

Jóvenes, los más interesados

Durante los últimos años, algunas universidades se han sumado a campañas de reforestación con el objetivo de adentrar a los jóvenes en prácticas de conservación ambiental.

Algunas de las instituciones involucradas son la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Tecnológico Autónoma de México (ITAM), las cuales formaron parte de la edición 2022 de la iniciativa de Reforestación de la Barranca de Santa Fe.

Por otra parte, la Universidad Intercontinental (UIC), realiza diversas prácticas de conservación ambiental con el objetivo de generar conciencia entre los jóvenes y que estos sean más conscientes y responsables con su entorno.

“El objetivo es que los jóvenes estén conscientes de que las acciones que hagan o que dejen de hacer tienen un impacto en su entorno y además crear conciencia en ellos para que se asuman como factores de cambio”, compartió Eric Torrescano, Coordinador de Responsabilidad Universitaria de la Universidad Intercontinental.

Durante el mes de septiembre, la institución participó en una jornada de reforestación al sur de la Ciudad de México a la que asistieron más de 100 personas y plantaron mil árboles.

Además, contaron con el apoyo de algunos expertos y de la Brigada Cacomixtle, quienes son encargados de conservar el área y dar seguimiento a las acciones de conservación.

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Mientras tanto, en Oaxaca, un grupo de jóvenes entusiastas por cuidar el medio ambiente conformaron la organización Templo Ecológico.

Esta, tiene el objetivo de reducir la huella ecológica con campañas de reforestación, restauración de áreas verdes, recolección y separación de basura.

Así, es como los jóvenes se involucran cada vez más a las acciones de conservación ambiental y de acuerdo con los expertos, cada vez están más interesados.

“Primero los jóvenes asumen estas prácticas de manera voluntaria, pero al darse cuenta de que están construyendo un entorno más saludable ya lo asumen de manera responsable. El primer reto de los jóvenes es asumirse como voluntario y el segundo ser responsable”.

¡A reforestar se ha dicho!

Diversas organizaciones y empresas organizan de manera periódica jornadas de reforestación abiertas al público.

Cada que salga una convocatoria, las personas interesadas pueden acercarse a ellas e involucrarse en el proceso.

Lo único que piden quienes las gestionan, es que las personas que asistan tengan la disposición y las ganas de cuidar el medio ambiente, contando con eso, lo único que queda es comenzar.

“El objetivo es que esta práctica se convierta en algo consciente, rutinario y constante para que cada vez más personas se sumen de manera responsable a esta práctica de conservación ambiental”, puntualizó Eric Torrescano.

Ahora bien, si la intención es organizar una campaña de reforestación, se puede acudir a la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la dependencia del gobierno encargada de los temas forestales. A ella, pueden acudir las personas para solicitar apoyo para sus campañas.

Además, la Comisión Nacional Forestal publicó en 2010 el Manual Básico de Prácticas de Reforestación en donde ponen sobre la mesa aspectos básicos que podrán ayudar a las personas a llevar a cabo reforestaciones conscientes y eficientes.

Con todo esto, cada día más y más personas se suman a esta práctica de conservación ambiental, ya que cualquier persona puede ser parte de estos proyectos.



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