/ martes 11 de mayo de 2021

Las madres también aprenden de los hijos con el paso del tiempo

A los 35 años supo que iba a dar vida a un pequeño ser que le cambiaría su rutina, su hora de dormir y de comer

Córdoba, Ver.- Hace tres años la vida de Zaida Salas López cambió radicalmente pues aunque en sus planes no estaba todavía ser mamá aunque el anhelo lo tenía, a los 35 años supo que iba a dar vida a un pequeño ser que le cambiaría su rutina, su hora de dormir y de comer, una persona que la haría más fuerte y valiente, actualmente mezcla lo laboral con ser madre y lo ha hecho con un rol muy organizado.

Centrada en su profesión y en aquello años su trabajo dentro del área de comunicación social de un ayuntamiento dieron un giro de 180 grados cuando supo que daría vida a un pequeño ser, “las cosas se me dieron de esa forma y me convertí en una feliz mamá a los 35 años y para mi no representó un tema de problemática con respecto a la edad, a lo largo de la vida se me presentaron historias de mamás jóvenes y no tan jóvenes, la edad de la mujer es primordial para un embarazo pero en mi no me ocupada la mente”.

Foto: Cortesía | Zaida Salas


Al enterarse que iba a ser mamá, un sentimiento de emoción y felicidad se apoderó de su cuerpo; su embarazo fue de 9 meses, fue normal y sin complicaciones, sus antojos eran los esquites o las cosas que tuvieran chile.

Cada mes realizaba sus ultrasonidos de regla médica y con el avance de la tecnología en 4D pudo ver por primera vez el rostro de aquel pequeño ser que le cambiaría la vida, oír sus latidos y recordar el momento es una sensación que hasta la fecha le emociona, “lloré y piensas muchas cosas es un antes y un después, no lo tienes en brazos, existe incertidumbre, es algo que solo las mamás podemos describir”.

Un 13 de febrero de hace tres años el pequeño Diego llegó al mundo e hizo a Zaida Salas la mujer más feliz del mundo pues aunque su pequeño nació con problemas de Síndrome de Down eso no la derrotó pues sabía de su fortaleza y del gran aprendizaje que tendría de todo esto.

“Cuando tienes un hijo con alguna discapacidad, tienes una enseñanza mayor todos los días, tus hijos son tus mejores maestros, estos 3 años y caminar son un cúmulo de experiencias, hemos tenido momentos buenos y no tan gratos, el hijo que tengo es muy fuerte y ama la vida, su esfuerzo diaria en terapias y que su salud esté en orden, yo soy tu mamá, terapeuta, enfermera, es un trabajo de equipo donde participa toda la familia”, dijo Zaida.

La organización y paciencia formaron parte de su vocabulario y de su día a día, pues con su hijo Diego los horarios exactos deben aplicarse para los alimentos, medicamentos y terapias.

Un momento duro como mamá es ver enfermo a Diego pues al ser aún pequeño y no saber como expresarse adecuadamente le preocupa no saber si algo le duele.

Foto: Cortesía | Zaida Salas

Recordó que cuando su hijo era más pequeño estuvo entubado y con pocas probabilidades de vida esto a causa de problemas respiratorios, “cuando el doctor que es experto en medicina te dice que no hay esperanzas y debe de prepararse para lo peor, es un momento difícil, yo lo viví con Diego de esa forma, fue algo muy fuerte para mi y mi familia, me hizo refrendar mi fe, encontrar en amigos y amistades un apoyo”.

Aunque no ha sido fácil, la lucha diaria que Zaida y el papá de su hijo enfrentan, se ve recompensada por una risa o gesto del pequeño Diego .

Económicamente hablando, los gastos como medicamentos, especialistas y terapias son caros, por ello Zaida empezó la venta por catálogo de diversos productos desde hace dos años y aunque actualmente trabaja en el sector educativo y con horarios establecidos siempre trata de tener tiempo para su pequeño.

“Lo económico con los hijos es fundamental pero con un niño que requiere cosas especiales como terapias, medicamentos para tener un mayor cuidado, hay gastos fuertes, hay algunas medicinas que cuestan mil 200 pesos u 800 pesos que solo duran 20 días, la recarga de su tanque de oxígeno entre otras cuestiones”, recalcó.

Foto: Cortesía | Zaida Salas

Ella mandó un mensaje a todas aquellas mujeres que dividen su tiempo entre ser mamás y tener que salir a trabajar pues el ser mamá no es tan complicado como lo pintan , “no somos mujeres maravilla, somos mamás que nos partimos en dos o hasta en tres”.

Córdoba, Ver.- Hace tres años la vida de Zaida Salas López cambió radicalmente pues aunque en sus planes no estaba todavía ser mamá aunque el anhelo lo tenía, a los 35 años supo que iba a dar vida a un pequeño ser que le cambiaría su rutina, su hora de dormir y de comer, una persona que la haría más fuerte y valiente, actualmente mezcla lo laboral con ser madre y lo ha hecho con un rol muy organizado.

Centrada en su profesión y en aquello años su trabajo dentro del área de comunicación social de un ayuntamiento dieron un giro de 180 grados cuando supo que daría vida a un pequeño ser, “las cosas se me dieron de esa forma y me convertí en una feliz mamá a los 35 años y para mi no representó un tema de problemática con respecto a la edad, a lo largo de la vida se me presentaron historias de mamás jóvenes y no tan jóvenes, la edad de la mujer es primordial para un embarazo pero en mi no me ocupada la mente”.

Foto: Cortesía | Zaida Salas


Al enterarse que iba a ser mamá, un sentimiento de emoción y felicidad se apoderó de su cuerpo; su embarazo fue de 9 meses, fue normal y sin complicaciones, sus antojos eran los esquites o las cosas que tuvieran chile.

Cada mes realizaba sus ultrasonidos de regla médica y con el avance de la tecnología en 4D pudo ver por primera vez el rostro de aquel pequeño ser que le cambiaría la vida, oír sus latidos y recordar el momento es una sensación que hasta la fecha le emociona, “lloré y piensas muchas cosas es un antes y un después, no lo tienes en brazos, existe incertidumbre, es algo que solo las mamás podemos describir”.

Un 13 de febrero de hace tres años el pequeño Diego llegó al mundo e hizo a Zaida Salas la mujer más feliz del mundo pues aunque su pequeño nació con problemas de Síndrome de Down eso no la derrotó pues sabía de su fortaleza y del gran aprendizaje que tendría de todo esto.

“Cuando tienes un hijo con alguna discapacidad, tienes una enseñanza mayor todos los días, tus hijos son tus mejores maestros, estos 3 años y caminar son un cúmulo de experiencias, hemos tenido momentos buenos y no tan gratos, el hijo que tengo es muy fuerte y ama la vida, su esfuerzo diaria en terapias y que su salud esté en orden, yo soy tu mamá, terapeuta, enfermera, es un trabajo de equipo donde participa toda la familia”, dijo Zaida.

La organización y paciencia formaron parte de su vocabulario y de su día a día, pues con su hijo Diego los horarios exactos deben aplicarse para los alimentos, medicamentos y terapias.

Un momento duro como mamá es ver enfermo a Diego pues al ser aún pequeño y no saber como expresarse adecuadamente le preocupa no saber si algo le duele.

Foto: Cortesía | Zaida Salas

Recordó que cuando su hijo era más pequeño estuvo entubado y con pocas probabilidades de vida esto a causa de problemas respiratorios, “cuando el doctor que es experto en medicina te dice que no hay esperanzas y debe de prepararse para lo peor, es un momento difícil, yo lo viví con Diego de esa forma, fue algo muy fuerte para mi y mi familia, me hizo refrendar mi fe, encontrar en amigos y amistades un apoyo”.

Aunque no ha sido fácil, la lucha diaria que Zaida y el papá de su hijo enfrentan, se ve recompensada por una risa o gesto del pequeño Diego .

Económicamente hablando, los gastos como medicamentos, especialistas y terapias son caros, por ello Zaida empezó la venta por catálogo de diversos productos desde hace dos años y aunque actualmente trabaja en el sector educativo y con horarios establecidos siempre trata de tener tiempo para su pequeño.

“Lo económico con los hijos es fundamental pero con un niño que requiere cosas especiales como terapias, medicamentos para tener un mayor cuidado, hay gastos fuertes, hay algunas medicinas que cuestan mil 200 pesos u 800 pesos que solo duran 20 días, la recarga de su tanque de oxígeno entre otras cuestiones”, recalcó.

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